03/07/2012 18:16:14
Vacaciones escolares ¿cómo nos organizamos?
“Es aconsejable reestructurar la dinámica y los ritmos familiares durante las vacaciones, marcando nuevas pautas más flexibles donde se incluya más tiempo para dedicar al ocio y las actividades lúdicas, sin olvidar algunas obligaciones que darán a los niños responsabilidad, autonomía y seguridad”.

La llegada del verano, y con él sus merecidas vacaciones, es un momento muy deseado por los niños pero a la vez temido por la mayoría de los padres. Al finalizar el mes de Junio se rompe la rutina a la que padres e hijos, incluso abuelos, están acostumbrados, y se inicia un proceso de reorganización familiar. Esto no siempre es fácil y no todos los miembros de la familia lo viven del mismo modo.

¿Qué hacer ante la llegada de las vacaciones estivales? ¿Cómo estructurar el tiempo? ¿Qué actividades proponer? ¿Qué rutina deben seguir los más pequeños? En la siguiente entrevista, Mireia Garibaldi, psicopedagoga colaboradora del Institut D’assistencia Psicologica I Psiquiatrica Mensalus, nos ofrece pautas para facilitar este proceso de reorganización familiar cuando llegan las vacaciones escolares.

Con la llegada del verano ¿Cómo afecta a los más pequeños el cambio de ritmo? ¿Cómo repercute este cambio en la dinámica familiar?


Los niños, igual que los adultos, necesitan vacaciones después de un curso escolar lleno de actividades y trabajo. El descanso y la liberación son necesarios tanto para nosotros como para ellos para poder así desconectar y cargar las pilas que se han gastado a lo largo del año. No obstante, este cambio de ritmo puede ser un arma de doble filo si no se sabe gestionar adecuadamente.

Durante el año, es habitual escuchar múltiples quejas acerca de las rutinas del día a día, rutinas que van creando nuestro propio ritmo de vida y el de nuestra familia. Levantarse, desayunar, salir, llevar a cabo tareas diarias, comer, volver a la actividad, etc. suelen ser algunas de las pautas más comunes en la vida cotidiana. Así pues, al escuchar la palabra “rutina”, solemos pensar en algo negativo, algo que nos ata y no nos deja disfrutar. Por ello, asociamos el verano y las vacaciones a un corte radical de las pautas diarias establecidas, una liberación de las responsabilidades y de los horarios que hace que nos sintamos aparentemente muy bien. Aún así, vamos a abrir esta perspectiva y ver que no es así, pues las rutinas son positivas y nos ofrecen seguridad, aún más en el caso de los pequeños de la casa.

Los niños prosperan con las rutinas, éstas hacen que se sientan seguros y sepan qué esperar de cada momento. Los pequeños, aún más que nosotros, necesitan llevar un día a día estructurado y pautado para sentirse cómodos y felices. Durante el año esto ya ocurre, pero la llegada de las vacaciones hace que las pautas que la familia había implementado, se vean alteradas. Por todo ello, la clave para afrontar la situación no es eliminar las pautas y las rutinas, sino modificarlas de acuerdo con las necesidades y las características del momento.

Las rutinas de verano no deben ser tan estrictas como las pautas que marcan el curso, pero sí tienen que existir. Marcar unos horarios más flexibles es un requisito básico; nuevas horas para acostarse y despertarse o horarios de comidas más laxos y más tiempo libre, son buenos puntos por donde empezar. Tener el día estructurado y organizado hará que los niños se diviertan, estén ocupados y se sientan mejor. Pensemos: ¿cuáles suelen ser los momentos del día en los cuales los niños se suelen aburrir en verano? Aquellos momentos en los que no existe una planificación, una pauta o una actividad marcada, momentos de libre albedrío que terminan por agobiar a los pequeños al no saber qué hacer.

En definitiva, es aconsejable reestructurar la dinámica y los ritmos familiares durante las vacaciones, marcando nuevas pautas más flexibles donde se incluya más tiempo para dedicar al ocio y las actividades lúdicas, sin olvidar algunas obligaciones que darán a los niños responsabilidad, autonomía y seguridad.

En verano, ¿qué recursos toman habitualmente los padres?

Lo mayoría de los padres, por desgracia, no pueden pasar la totalidad de las vacaciones escolares junto a sus hijos. Por ello, suelen recurrir a campamentos de verano, colonias, cursillos intensivos, excursiones, clases de repaso y, por qué no, a los tradicionales y siempre fieles abuelos. Estos son recursos que, además de aportar muchos beneficios a los niños, les ayudan a crear la rutina que antes comentábamos.

Lo importante es que los niños realicen actividades que les enriquezcan y ofrezcan oportunidades, intentando que sea siempre, en el mayor grado posible, desde la vertiente lúdica (no olvidemos que estamos en el periodo vacacional). Quedarse en casa todo el día mirando la televisión, jugando a la videoconsola o el ordenador, no es una buena opción; por otro lado, los campamentos, los cursillos intensivos, los campus deportivos, etc. sí lo son, dado que ayudan a los niños a mejorar sus destrezas y hacer amigos mientras disfrutan. Además, estos recursos permiten compaginar aún mejor la rutina laboral de los padres con las vacaciones de los hijos.



Y por lo que respecta al aprendizaje del niño, ¿es aconsejable que siga algún tipo de rutina relacionada con “deberes de verano”?


Es muy importante que el niño no corte de golpe el aprendizaje que ha llevado a cabo durante todo el curso y dedique un espacio del día a trabajar algunos aspectos relacionados con los contenidos escolares, sobre todo aquellos niños que han presentado más dificultades en algunas asignaturas concretas. Aquí volvemos a la idea de rutina sobre la cual se basa esta entrevista, pues el pensamiento habitual de ocio y vacaciones asociada al “no hacer nada”, no es lo más adecuado para nuestros niños. Esto no significa que tengan que pasar todos los días con deberes constantes, pero sí dedicar un tiempo determinado al repaso de materias.

Hoy en día existe una gran oferta de materiales y opciones para repasar y trabajar los contenidos escolares. Los cuadernos de verano (que cada vez se asemejan más a libros de pasatiempos), los deberes personalizados que indica el propio colegio según las necesidades de cada alumno, o algunas actividades propuestas por los propios padres, son algunas opciones que pueden servir para no perder el hilo.

Cabe destacar la importancia de la lectura y la escritura en la escolarización de los niños y el papel protagonista que tienen en el transcurso del aprendizaje. Así pues, incluir un tiempo diario para trabajar estos dos procesos que van cogidos de la mano, también es un factor importante a tener en cuenta (por ejemplo realizar dictados, redacciones, leer 20 minutos diarios, etc.). La mejor opción es marcar un horario fijo de dedicación a este tipo de actividades. Se recomienda que no supere una hora al día y se lleve a cabo después de desayunar, pues es cuando los niños están más frescos y su rendimiento será mayor. Es importante que esta actividad se incluya en un horario de lunes a viernes, como el resto del año, y que siga una estabilidad temporal, es decir, intentar que siempre se lleve a cabo en la misma franja horaria y durante el mismo tiempo aproximado. Bien típica es la situación de algunos alumnos que dejan para los últimos días de vacaciones libros enteros de repaso que deberían realizarse de un modo más dosificado a lo largo del verano. Este no es el objetivo de las actividades de verano y, por lo tanto, este tipo de situaciones únicamente crearán angustia y ansiedad en los niños.

Un factor muy importante es el acompañamiento de los padres en las tareas. Es imprescindible que éstos supervisen el trabajo que día a día realizan sus hijos, no solamente para llevar a cabo un control del mismo, sino también para que los más pequeños sean conscientes de la importancia de ser constantes y vean recompensado su esfuerzo con la atención y el interés de sus padres. Esto les motivará y les ayudará a seguir con las pautas diarias de un modo más estable.

¿Qué recomiendan maestros y psicopedagogos?

Desde el ámbito psicoeducativo creemos que la mejor opción para hacer del verano una época de disfrute y a su vez de provecho, es marcar muy bien un plan de acción conjunto consensuado por toda la familia. Todos funcionamos mejor con una estructura, así que una buena opción es intentar crear entre todos los miembros un plan y un horario semanal o mensual donde se detallen las actividades, los eventos y las tareas programadas. De esta forma los pequeños se sentirán parte integral de la familia, al ver que se les da voz y pueden expresar sus intereses y opiniones. Esto ayudará a que establezcan metas y creen sus propias expectativas, lo que les hará ganar confianza y autoestima. Todo ello no significa que el verano tenga que ser una época encuadrada en un marco rígido e inamovible, sino todo lo contrario. Un buen plan nos tiene que servir para ganar seguridad y no para agobiarnos, así que recordemos ser flexibles siempre que sea necesario.

La confección de este plan es la excusa perfecta para realizar una actividad en familia. En él se pueden señalar las obligaciones de grandes y pequeños, pero también los momentos más esperados: excursiones, actividades conjuntas, etc. Compartir ratos con los niños en verano es el mejor regalo que se les puede hacer.

De un modo resumido, ¿qué consejos les darías a los padres que nos están leyendo?

Para ofrecer indicaciones, podemos terminar con una breve lista que recoge algunos consejos para los padres:

-Planificar el tiempo libre del que se dispone durante el verano de la forma más consensuada posible por todos los miembros de la familia.

-Seguir una rutina suave y flexible para ofrecer seguridad y constancia.

-Fomentar las actividades entre iguales que permiten a los niños enriquecerse desde muchos niveles.

-Compartir el mayor número de momentos posibles con los niños (manualidades, actividades al aire libre, etc.), sin olvidar dedicar un tiempo para vosotros solos.

-Teniendo en cuenta que el verano es un tiempo de disfrute, intentar buscar el equilibrio entre las obligaciones y las actividades de ocio.

-Proveer a los niños de tareas que les ayuden a repasar y mejorar los conocimientos adquiridos durante el curso sin agobiarles.

-Dar ejemplo a los hijos siendo constantes y dedicándoles un tiempo al día para repasar sus tareas.

Más información:

Institut Mensalus, S.L.

C/ Santa Magdalena, 5, baixos

08012 Barcelona

T/ 93 237 19 16

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